sábado, diciembre 31, 2005



Fin de viaje 2005

Hoy concluimos este viaje. El viaje alrededor del Sol. Mañana iniciamos otro viaje, otro viaje alrededor del Sol.

Este año -2005-, a la vez que viajaba alrededor del Sol, viajé sobre la superficie de la Tierra, nuestra gran nave.

Viajé al sur, donde termina el continente e inicia el océano Pacifico, caminé por las arenas de la playa de San Agustín (foto), en Huatulco.

Viajé al norte, por carretera fuimos de Hermosillo a Nogales, donde termina el país. Para satisfacer la curiosidad de mi amigo Julio, hicimos la fila en el auto, como si fuésemos a cruzar la frontera, vimos la línea que divide, si divide, a nuestro país con el vecino del norte, satisfecha nuestra curiosidad volvimos. En Hermosillo bebí un exquisito jugo de naranja, probé el caldo de queso y comimos carne asada.

Viajé hasta el este. Estuvimos en Mérida. La ciudad blanca. Saboreé una exquisita comida, acompañada de una muy fría cerveza Montejo.

Viajé al occidente. Manejando el auto de frente al Sol hasta llegar, al anochecer, a Morelia. De Morelia viajé de noche, casi toda la noche para llegar hasta Xalapa.



Viajé otra vez al norte. Estuvé en La Laguna, la región que conforman Torreón, Coahuila y Gómez Palacio y Lerdo, Durango. En el viaje de la primavera a esta región conocí un mineral abandonado. En la región de Mapimí, conocí el mineral de Ojuela, caminé su puente colgante de 315 metros de largo y más de 100 metros de alto.

Viajé al noreste. Fui a Tampico. Me deleité el paladar con jaibas a la Franck y otras quitándoles su cáscara. Conocí a otros colegas. Vi otra vez a mis amigos. Volví a estar donde viví algún tiempo.

Viajé al oriente. Fui de Xalapa a Veracruz. El puerto que es el ombligo de México. El puerto donde también he residido y que dá su frente al Golfo de México. Volví a ver sus palmeras borrachas de Sol, como dice la canción de Agustín Lara.

Viajé al centro del país. Viaje a Guanajuato en el invierno y en el verano. Conocí, o reconocí, esta ciudad por sus túneles que confirman la vocación minera que le dio riqueza, riqueza que se fue. Conversé aquí con una amiga del muralista José Chávez Morado y de la pintora Olga Costa. Caminé por los callejones de esta ciudad colonial. Vi la fachada de la casa donde nació el muralista Diego Rivera. Conversé con mi amiga Sand, sentados frente al teatro Juárez.

Viajé hacia el sur, a Cuernavaca. En el verano a una fiesta, en lo que queda del casco de una hacienda. En el otoño a trabajar. En ambas ocasiones conduciendo el vehículo por la autopista que vá desde la ciudad de México y atraviesa el bosque.

Caminé por la ciudad de México. Recorrí sus históricas calles céntricas, entré a sus museos, caminé por sus parques. Me deleité en sus antiguos restaurantes.

Estoy viajando en Oaxaca. De donde empecé a viajar y sigo viajando…

Por el bosque

Ayer, 30 de diciembre, viajamos en medio del bosque. Vimos, al avanzar por la carretera, como el valle va dejando lugar a lomerío y como el lomerío se va convirtiendo en montaña, cimas y laderas escarpadas cubiertas de bosque. Árboles de hojas delgadas, muy delgadas, redondas de sección, una sección muy pequeña, hojas de árboles de ocote, conjuntos de ocotes que forman un ocotal y éstos ocotales. Vimos ocotales.

Vimos encinos, de troncos gruesos y cortos o altos y delgados, de hojas amarillas y casi planas y otros de hojas verdes en formas de cucharas. Encinos con heno en sus ramas.

Vimos el bosque. Nos quedamos con el aroma del bosque. Aspiramos el verde del bosque…

jueves, diciembre 29, 2005



Arrazola, cuna de los Alebrijes

Hoy por la tarde, después de reposar por la microcirugía odontológica de la mañana, vi un elefante rosa y no era tal visión provocada por el efecto dilatado de la anestesia. Vi un elefante rosa, con orejas azules, cola verde con plumas y una prolongada nariz con puntos amarillos. Era una alebrije.

Vimos pequeños dragones, que no lanzan fuego por su hocico, pero que si tienen miradas tiernas. Colas rojas o azules. Son alebrijes.

Este pueblo –Arrazola- vive de hacer alebrijes. Los hombres tallan en madera de copal las figuras caprichosas, que combinan patas de una rana, con cuernos de un bisonte y cola de una pantera. Las mujeres pintan los elefantes rosas. Lilia Gabriela accedió a que la fotografiara pintando un dragón rojo. Los dragones azules. Toda una muestra multicolor y multiforme. Los alebrijes son el atractivo de este pueblo, este pueblo que es su cuna. Aquí nacieron estos pequeños monstruos, esta combinación de formas y colores. Los alebrijes…


Fiesta en Zaachila

Ayer al anochecer, llegamos a la fiesta, invitados por otros invitados. Inmediatamente que ocupamos los lugares que nos ofrecieron, nos fue servida la merienda, esta incluía barbacoa, guacamole, frijoles y tortillas, acompañada de una taza de chocolate y dos panes de yema. Todo un banquete.

La fiesta fue amenizada por una banda, que inicio con el vals Rosita, compuesto allí mismo en Zaachila. Luego escuchamos el clásico danzón Nereidas, también originado en este lugar.

La festejada –Nadia-, de quien se celebró su cumpleaños número quince, nos deleitó bailando el Jarabe Mixteco.

La banda inició a tocar el Jarabe del Valle y el baile se generalizo. Todo era un gran baile, como se celebra en el Valle de Oaxaca. A bailar…

miércoles, diciembre 28, 2005


Concierto de Susana Harp

Ayer. Dejamos el vehiculo en un estacionamiento, con la advertencia de que cerraban a las nueve de la noche. Llegamos al Zócalo minutos antes de la hora programada para iniciar el concierto. Un maestro de ceremonias anuncia que en diez, luego que rectifica que en dos, minutos iniciara el concierto. Pasan diez minutos y presenta a Susana Harp para cantar su colección de su nuevo disco Ahora.

Inicia Susana con Se vive así, compuesta por Marcial Alejandro. Al término de su primera interpretación recibe una ovación y saluda al público. Ella va ataviada con una blusa tehuana, bordada con grandes flores amarillas, y una larga falda negra. Anuncia que seguirá con Luna de Rafael Mendoza. Canta. Su voz clara, diáfana.

Sigue cantando. Morir en paz es el tema compuesto por David Haro, una canción extensa, prolongada. La voz de Susana la llena completa, cuan larga es.

Nos retiramos, vamos a rescatar el vehículo. Susana acompañada de su grupo y teniendo como fondo el costado izquierdo de la Catedral, siguió cantando…

martes, diciembre 27, 2005


El arte contemporáneo en Oaxaca

De a Plaza Labastida continué mi caminata por la calle Cinco de Mayo.

Me encontré la Galería de Didier Mayes. El pintor y diseñador, está en su galería. No lo conocía, me presenté con el y conversamos. Veo sus cuadros. Uno de ellos atrae mi atención, se trata de un tejido en lana. A mi pregunta, me dijo que hizo la pintura y un tejedor de Teotitlán del Valle hizo el tejido. Es un tejido en azul, con trazos en formas curvas en variados tonos de azul. Me despido de Didier.

Seguí mi andar por la misma calle y pasos mas adelante, atravieso a la otra acera. Entré a la Galería de Arte Contemporáneo. En ella contemplé la obra de Samuel Rojas, ésta es su galería, a él no lo conocía. Nos presentamos, me mostró su obra. Platicamos sobre ella. También hablamos de esta nueva generación de pintores que han llegado a establecerse en Oaxaca. Me platica de su experiencia al frente del proyecto de fabricar papel con fibras naturales y de su aprendizaje al lado del maestro Francisco Toledo. Ahora ha instalado su propia galería.

Le pedí a Samuel me permitiera tomarle una fotografía junto a una de sus obras. En este cuadro destaca el rojo, comenté que veía la influencia de Tamayo en los tonos rojizos de ese cuadro. Me explicó que se trata de un personaje sacrificado y que ha introducido un elemento prehispánico en la obra: el papel ámate, qué se ve en la parte superior central. Me despedí de Samuel.

Salí de galería de Arte Contemporáneo y seguí caminando…

El arte academicista en Oaxaca

Después de contemplar la fachada de la Catedral, caminé por la calle Macedonio Alcalá, llegué hasta el jardín de los pintores, la Plaza Labastida. Varios pintores exponen y expenden su obra.

Desde que llegue a la plaza vi concentrado frente a su caballete a Rodolfo Morales Nieto, homónimo de Rodolfo Morales, fallecido al iniciar el tercer milenio. Morales Nieto pinta un paisaje, quizá de la manera en que lo hacían José María Velasco o el Doctor Atl. Pinta un mercado, un tianguis, del centro de la ciudad. Pinta al óleo. Pinta en el jardín, rodeado de pinturas que pintan otros pintores, esculturas de madera y escultores. Pinta.

Me dijo que pinta los paisajes como los recuerda que eran hace treinta y pocos años, cuando el vio por primera vez esta ciudad. También pinta paisajes de los tianguis de las poblaciones del Valle de Oaxaca.

Los paisajes de Morales Nieto tienen el conjunto colorido de los mercados de Oaxaca, el celaje intensamente azul de Oaxaca, las mujeres y los hombres que trabajan vendiendo sus mercancías, los burros que cargan, trayendo y llevando, lo que se compra y lo que se vende…

El arte barroco en Oaxaca

Ayer, lunes 26, después de salir de la consulta odontológica, caminé por el centro de la ciudad. Llegue frente al Catedral. Contemple el gran edificio, su extensa facha construida de cantera verde, como la mayoría de los edificios céntricos. Sus bajas torres, que la hacen en su categoría de Catedral, una Catedral chaparra. Chaparra como la mayoría de los oaxaqueños.

La fachada de esta Catedral es una muestra de la dedicación que sus constructores pusieron para edificarla. Las piedras labradas. Las esculturas en los diferentes niveles.

La arquitectura barroca tiene una muestra del esplendor de la Nueva España en esta Catedral. En esta ciudad que también fue llamada Antequera, en remembranza de una ciudad española. Por ello algunas referencias a Oaxaca son: La verde Antequera. Verde por su cantera, la cantera con que están construidos sus principales edificios. Esta cantera verde que cuando se moja con la lluvia hace que se vea como una ciudad de jade. Cantera verde labrada, labrada y esculpida, conformando el arte barroco.

En otro día entrare y volveré a ver sus retablos y pinturas interiores. Ayer sólo contemplé la fachada barroca.

domingo, diciembre 25, 2005

La minicrónica de la fiesta de la familia Rivera está en Domingos y festivos.


Víspera de la Navidad

Después de acudir a la cita odontológica, hago una caminata por el centro de la ciudad.

Paso frente a la Escuela Basilio Rojas, donde mi mamá estudio la educación primaria, cuando ella ya siendo joven se fue a inscribir en el turno nocturno. Me acuerdo que nos ha platicado que en algunas noches, cuando salía de clases, veía venir caminando por la acera al gobernador de entonces Mario Brena Torres, solo, si acompañantes que lo protegieran. A dos cuadras esta el Palacio de Gobierno.

En mi caminata paso por el Portal de Palacio, enfrente esta el Zócalo, rojo en superficie por las flores de Nochebuena que cubren sus jardineras.

Llego al mercado. Voy en busca de un par de huaraches, veo algunos, me pruebo uno y me los compro, andaré con huaraches estos días de vacaciones. En el mercado haya todo un pasillo en el que se pueden comprar huaraches, sombreros, morrales, bolsas, mochilas, chamarra, cinturones y otras prendas de cuero.

En un puesto de periódicos compro La Jornada y en otro El País, la fecha de éste me llama la atención, dice que es la edición del domingo 25, un diario que se vende en la fecha previa a la de su portada y en una ciudad distante de donde se edita.

Camino por la calle Independencia, paso frente al teatro Macedonio Alcalá, sigo hasta la siguiente esquina y en Fiallo (llamada así en memoria de Manuel Fernández Fiallo, filántropo lusitano). Identificada con el número 103, y el número 1 esculpido en la cantera que cierra el arco de la puerta, junto al jardín San Pablo, de esta calle está la casona que es el Templo Presbiteriano San Pablo donde se casaron mi papá y mi mamá. Su arquitectura se amolda al estilo colonial mexicano, su fachada es austera, sólo destacan los marcos de sus puertas. Me acuerdo que mi abuelo Alfonso me platicó que el participó en la construcción de este templo, el era obrero de la construcción –albañil- y se había convertido al protestantismo. Mi mamá y mi papá cantaban en el coro de ese templo. Enfrente el antiguo edificio de lo que fue el convento San Pablo en la época del Virreinato, este edificio alojo en su creación al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, donde estudiaron Benito Juárez y Porfirio Díaz. Contemplo el contraste de los edificios a ambos lados de la calle.

Continúo la caminata. Entro a la peletería Popeye y me compro una paleta de cajeta. Ahora las paletas tienen la forma de un paralelepípedo, ya no tienen la forma de sección octagonal que tenían cuando nos las compraba mi abuelo al salir del templo San Pablo.

Llego al estacionamiento donde dejé el vehiculo. Enfrente veo el costado de la Escuela Basilio Rojas. Abordo y salgo a la calle de Fiallo, doy vuelta a la derecha en Hidalgo, enseguida otra vez a la derecha tomo Armenta y López. Voy a visitar a mi abuela Antonia, viuda desde el primero de enero de 1975, cuando se murió mi abuelo Alfonso.

sábado, diciembre 24, 2005


Noche de rábanos

Caminando vamos acercándonos al Zócalo de Oaxaca, su plaza central. Varias cuadras están llenas de personas en filas para poder llegar al Zócalo. Nos abrimos paso. Conseguimos una mesa en uno de los cafés del Portal de Mercaderes. Vemos a la multitud que se ha congregado a ver el espectáculo que es la exposición de rábanos. Estamos en la noche de rábanos, la fiesta que se ha efectuado desde 1897 el 23 de diciembre, como hoy. Somos parte de esa multitud.

Como salimos de la ciudad de México sin comer, para avanzar en la carretera que habíamos pronosticado estaría lentísima en algunos tramos, pedimos de comer. Nos traen lo que pedimos, lo ingerimos rápidamente y nos levantamos a ver la exposición de rábanos.

Para poder ver de cerca la exposición había que hacer una larga fila. Vemos la exposición de lejos. En ese intento de ver estamos cuando empieza el espectáculo de los fuegos pirotécnicos. La pólvora convertida en luces de colores. Luces de colores que rotan cual rehiletes en un castillo en el que se enciende la leyenda Noche de Rábanos. El espectáculo de luces continúa, de la Catedral cae una cascada que ilumina el majestuoso edificio. Luego suben al cielo otras luces que se expanden y descienden multiplicadas, cubren el cielo de colores. Es una fiesta de luces y colores. Después de que la fiesta ha llegado a su clímax, nos retiramos, en nuestra caminata vemos que la fila de personas para ver la exposición continúa. La fiesta continúa. Nosotros nos vamos a otra fiesta. Vamos a una posada.

De la ciudad de México a Oaxaca

Por la tarde del viernes 23 de Diciembre de 2005. Voy con mi hijo Carlos. La salida de la ciudad es a buena velocidad, 70 u 80 kilómetros por hora en la Avenida Zaragoza y luego tomamos la autopista.

Después de las curvas de Río Frío podemos contemplar a nuestra izquierda el paisaje nevado que es el Iztaccihuatl –Mujer Dormida-.

Pasamos la segunda caseta y en las cercanías de Puebla el tráfico se hace lento, por momentos se detiene. Tardamos una hora en pasar Puebla. Vemos un accidente, a los dos autos protagonistas se los lleva las grúas.

Cuando vamos llegando a la caseta de Amozoc, el tráfico va lentísimo. Después de la espera, pasamos la caseta. Avanzamos más rápido a 140 y 150 kilómetros por hora. Tomamos la desviación a Oaxaca.

Pasando la caseta de Tehuacán, dos chicas nos piden un aventón, nos detenemos, suben al vehiculo. A nuestra izquierda el Sol se va poniendo, vemos un atardecer en la montaña. Pasamos la caseta de Miahuatlán.

El lomerío se convierte en montaña. Termina Puebla. Principia Oaxaca. Para pasar de un estado al otro, hemos pasado por el puente Calapa, de mucha altura sobre la cañada profunda. Va obscureciendo.

En la caseta de Coixtlahuaca, las chicas a quienes hemos dado un aventón, descienden del vehiculo, continuaran su trayecto por la carretera que se desvía a Tamazulapan.

Seguimos a buena velocidad. Pasamos Nochixtlan. De la antigua carretera que panamericana se han incorporado mas vehículos. Avanzamos rebasando. Pasamos la caseta de Huitzo. Llegamos al Valle de Oaxaca. A las ocho y cuarto de la noche, después de buscar en varios estacionamos, encontramos donde dejar el vehiculo. Estamos en el centro histórico de Oaxaca de Juárez.

martes, diciembre 20, 2005


De Tampico a la ciudad de México

Salimos del hotel, Alfredo, Felipe, que paso por nosotros y yo, directo al trabajo. A las 8 de la mañana iniciamos nuestro trabajo.

Al mediodía tuvimos un receso para degustar unas exquisitas tortas de la barda. Reanudamos el trabajo.

A las 4 de la tarde salimos a comer. Llegamos, todo el equipo de trabajo, al restaurante La resaca, Silverio y Marisela se incorporaron más tarde. Para empezar una cerveza. Enseguida una taza de caldo de camarón, luego una ensalada de fruta del mar –camarones, caracol, y otros mariscos-. Nos trajo el mesero el platillo que estábamos esperando: Jaibas a la Frank, éstas están guisada con mantequilla, toda una delicia, es de los mejores platillos que se pueden degustar en Tampico, también nos trajo filete de negrilla, pescado de carne blanca, todo un manjar.

Terminando la comida, nos tomamos una fotografía del equipo de trabajo, me despedí y Felipe me llevó al aeropuerto. Un espera breve y partimos. No sentí cuando despegamos. Hice el viaje más dormido que despierto.

Cómo me tocó un asiento junto al pasillo, no pude contemplar el paisaje nocturno qué es la inmensa ciudad de México. Aterrizamos. Desciendo del avión. Paso por mi equipaje y adquiero un boleto para un taxi. Hago una fila de espera, abordo el taxi y me voy a donde vivo. Estoy de nuevo en la ciudad de México. Soy uno más entre los veinte millones de esta metrópoli.

Tampico hermoso, oh puerto tropical…

Así empieza un corrido dedicado a este puerto fluvial en el que he iniciado esta semana.

Felipe pasa por mí al hotel y nos desplazamos al lugar del trabajo, son las 7:45 de la mañana del lunes 19 de diciembre. Llegamos a la sala de trabajo. Nos saludamos e iniciamos las acitividades programadas.

A las 3 de la tarde salimos a comer. Una rica comida de mariscos. Después del caldo de camarones de entrada, seguimos con camarones con cáscara que hay que pelar e ingerir, acompañados de una sala picosa. Luego las jaibas, estos cangrejos que identifican a Tampico, para muchos Tampico y jaiba son sinónimos. Tampico es de origen huasteco, significa lugar de nutrias o perros de agua. Está ubicado en la margen izquierda del río Panuco, de Tampico sigue Madero y se llega al mar, el Golfo de México. Por ello aquí se disfrutan los mariscos, deliciosos.

Después de la comida regresamos al trabajo. Terminamos la jornada a la 6 y media de la tarde y nos retiramos. Vamos al hotel. Allí nos encontramos con Alfredo, quien se incorpora a nuestro equipo de trabajo. Felipe se despide. Alfredo y yo vamos al centro de la ciudad. De la Plaza de la Libertad caminamos a la Plaza Central, donde está el Palacio Municipal, la Catedral y otros edificios históricos, todos decorados con luces y arreglos navideños.

Llegamos a un café, nos sentamos y ordenamos una bebida. Conversamos. Terminamos nuestras bebidas. Pagamos y salimos.

En la esquina tomo la foto del edificio del café y aledaños. Al fondo una piñata en luces de colores.


Descendemos al estacionamiento subterráneo. Abordamos el vehículo y salimos a la superficie, damos vuelta a la izquierda y nos dirigimos al hotel. Vamos a descansar.
A Tampico

Domingo 18 de Diciembre de 2005. Por la tarde llego en un taxi al aeropuerto de la Ciudad de México. Hago la documentación de mi equipaje. En el acceso a la sala de espera paso por la revisión de mis objetos personales, coloco el teléfono celular, cámara fotográfica, dispositivo de memoria de mi notebook y monedas en una charola que coloco en la banda que pasa por el aparato donde los vigilantes visualizan los contenidos. Paso por el marco detector de no se que. Recojo mis objetos personales de la charola después de pasar por la revisión y asciendo a la sala de espera.

Mientras espero, vuelvo a la lectura de La reina del sur. Voy a los monitores que avisan sobre las salidas de los vuelos. Paso a la sala de abordar. Después de una espera breve, abordamos. En la puerta del avión tomo el diario El Universal, que leo durante el viaje. Se ha hecho de noche.

Por el altavoz nos avisan que estamos llegando al aeropuerto de Tampico. Vamos descendiendo. Las luces de la ciudad la hacen ver dorada. Líneas de luces doradas cada vez más cerca. Aterrizamos. Estamos en Tampico.

Desciendo del avión y al caminar por el pasillo para recoger mi equipaje voy recordando de cuando vivía aquí, en esta ciudad al margen izquierdo del caudaloso rió Panuco, donde termina Tamaulipas.

Me espera mi amigo y colega Felipe. Vamos al hotel, cuyo nombre esta muy acorde con las celebraciones de estas fechas decembrinas, Posada. Me instalo en el hotel.

Salimos hacia el centro de la ciudad, por la avenida Hidalgo, que después cambia de nombre a Altamira, damos vuelta a la derecha en Colon, luego a la izquierda en Héroes del Cañonero Tampico, llegamos a la Plaza de la Libertad, nos estacionamos en subterráneo que está en esta plaza.

Dejamos el vehiculo y salimos a la superficie. Los edificios de arquitectura de influencia francesa que rodean la plaza están adornados con luces de motivos navideños. Entramos al hotel Sevilla y en la segunda planta del edificio, en un largo balcón, donde esta el restaurante y bar. Nos sentamos a contemplar la plaza. Pedimos cervezas indio. Comentamos sobre esta plaza y su conservación.

Después de dos cervezas y albóndigas de jaiba, llega Silverio. Como la temperatura ha descendido, nos retiramos del balcón y pasamos a un saloncito donde hay una pantalla de televisión. Están por iniciar el tiro de penales del partido entre los Pumas de la UNAM y el Boca Júnior. Tiran los penales y gana en su cancha el Boca.

Seguimos nuestra plática. Nos terminamos los tequilas y salimos. Me acompañan al hotel. Hay que descansar.

lunes, diciembre 12, 2005

domingo, diciembre 11, 2005

Oaxaca

Para Teresita,
quien votó hoy en Santiago

Ayer, sábado 10 de diciembre de 2005, al medio día, por la calle La Alianza, cruzo la calzada de La Republica, ésta está sobrepuesta sobre el río Jalatlaco, que fue entubado, va serpenteando, como iba el río, a sus lados minúsculos jardines y plazoletas, en ellas treinta y dos estatuas de próceres, mismas que fueron donadas por cada una de la Entidades Federativas que conforman La Republica. Sigo por la calle de Los libres, cuadras mas adelante la calle se estrecha, permanecen apostados frente al diario Noticias un grupo de personas, una disputa que dicen es laboral.

Llego a la calle Morelos, doy vuelta a la derecha y me incorporo a su circulación. Pasando la calle Reforma, entro a un estacionamiento. El encargado me advierte: Cerramos a las tres, yo le pregunto ¿de la mañana?, no, me contesta, de la tarde, nos vamos a comer y regresamos a las seis. Estamos en la provincia.

Camino por Morelos y doy la vuelta a la izquierda en Cinco de Mayo, en la esquina con Independencia contemplo el teatro Macedonio Alcalá, sigo caminando hasta la esquina con Guerrero, doy vuelta a la derecha, llego al Zócalo, el ombligo de Oaxaca, quizá el ombligo del mundo.

El Zócalo está rojo, me hace recordar aquel que dio título al libro de Miguel Ángel Granados Chapa en 1982, pero no es, no es el Zócalo de la ciudad de México del sábado 19 de junio de aquel año. El Zócalo de Oaxaca está rojo porqué sus jardineras están cubiertas de Nochebuenas, estas flores mexicanas que distinguen nuestras navidades. Contemplo el rojo.

Sigo caminando, ahora la calle cambia de nombre a Valerio Trujano, en un estanquillo de diarios y revistas compro el ejemplar de Nexos de diciembre, el tema es La Izquierda o Las Izquierdas. Sigo caminando, ya no están los billares Victoria, donde alguna vez vi aparecer en la pantalla televisiva a Patricia Reyes Spíndola y Claudio Obregón, teniendo como fondo musical La Internacional, eran ella y él los rostros de los comunistas mexicanos que debutaban en la política mexicana para participar en la primera elección, estrenando su registro electoral.

Llego a la esquina, doy vuelta, a la izquierda, camino ahora por 20 de Noviembre. Delante de mí va una chica con una larga cabellera, su cabellera intensamente negra, tan negra como larga, contemplo su cabellera. Llego a la puerta de la cantina La Farola, entro.

En La Farola, pregunto por un buen mezcal, me ofrece el cantinero, que prefiere que le llamen barman, uno de la casa, Tobalá. Me sirve el mezcal, acompañado de pequeñas rebanadas de naranja y sal de gusano. Esta cantina fue establecida en 1916. En sus paredes se da cuenta de ello. En un muro se hace referencia que en este sitio se inspiró Malcolm Lowry para el sitio El Farolito que menciona en su novela Bajo el volcán. En otro muro, de la segunda planta, se puede leer: Quien bien bebe, bien duerme / y quien bien duerme, bien piensa / y quien bien piensa, bien trabaja / y el que bien trabaja, ¡DEBE BEBER BIEN! Salgo y me encuentro con una familia –Tentori-, son turistas que viene de Ensenada, Baja California, me preguntan si pueden entrar, les digo que creo que si, el cantinero –barman- les permite el paso.

Camino por 20 de Noviembre, doy vuelta a la izquierda por Las Casas (calle llamada así en honor del fraile Bartolomé de las Casas), luego otra vez a la izquierda por Flores Magón, luego el Portal de Flores, luego García Vigil. Me encuentro con una chica, Rosario, que vende fotografías antiguas, me permite verlas, compro tres, dos de 1875 del Zócalo y otra de 1940 de un mercado, un tianguis.

Antes de llegar a la esquina una policía, Griselda, me detiene, no me permite seguir, me dice que es por mi seguridad. Mas adelante, tres filas de policías resguardan el paso de una marcha, una manifestación. Termina el paso de los marchistas. Podemos pasar.

Sigo caminando por García Vigil, llego hasta el costado de la Iglesia del Carmen Alto. En la plaza que esta al lado de la iglesia hay una exposición de apicultores, venden mieles. Compro tres frascos de miel, uno de Reyes Mantecón, otro de Putla y otro de Ixtlan, el encargado de la venta de la miel de Ixtlán me muestra orgullos su certificado de producto orgánico.

Atravieso la plaza, llego a la calle Alcalá. Contemplo el majestoso templo de Santo Domingo de Guzmán. En la esquina que limita el atrio con la calle esta la placa que nos recuerda que Oaxaca es patrimonio de la humanidad.

Entro en la Plaza Santo Domingo que esta en contra esquina del templo. En la cafetería restaurante pido el menú del día: Sopa de ejotes, rebanadas de pierna de cerdo al horno en salsa de champiñones, agua de melón y pastel de limón. Delicioso.

Salgo de la plaza y llego a otra, ahora la Plaza Labastida. La plaza de los pintores, busco a mi amigo Armenta, no está, si están sus acuarelas. Tomo una del templo de Santo Domingo y la pago a su compañero.

Sigo caminando por la plaza hasta la esquina. Doy vuelta a la derecha en Cinco de Mayo. Paso frente al exconvento de Santa Catalina de Siena, ahora convertido en hotel.

Llego a Morelos, camino media cuadra y llego al estacionamiento. Abordo el vehiculo y salgo. Volveré otro día a caminar por esta ciudad colonial.
Oaxaca de Juárez. Patrimonio cultural de la humanidad.

sábado, diciembre 10, 2005

De la ciudad de México a Oaxaca

Viernes 9 de diciembre de 2005. Salgo del trabajo, paso al banco a proveerme de efectivo. Abordo el metro en la estación Sevilla, trasbordo a otro tren subterráneo en la estación Balderas, llegamos a la estación Zapata y desciendo, salgo del metro y abordo un microbús, pocas cuadras y desciendo, camino dos cuadras y llego a donde vivo, abordamos el vehiculo e iniciamos el viaje.

Por el Viaducto llegamos a la Avenida Zaragoza, el tráfico, sino es ágil, tampoco se detiene, salimos de la ciudad, estamos en la autopista. Avanzamos a buena velocidad. Vamos encontrando peregrinaciones guadalupanas. Este país es guadalupano, todos o casi todos rinden culto a la Virgen de Guadalupe, la virgencita del Tepeyac que se le apareció a Juan Diego. Los peregrinos a quienes encontramos ya van de regreso. Alcanzamos a un grupo de peregrinos en motocicletas, uno de ellos lleva la imagen de la Virgen de Guadalupe en un cuadro atado a su espalda, así la imagen de Guadalupe va viendo a los automovilistas que los vamos alcanzando.

Pasamos Puebla. Seguimos avanzando. Pasamos la caseta de Amozoc. Dejamos la autopista y tomamos la carretera, de dos carriles. Pasamos cerca de Tehuacan, Pasamos la caseta de Miahuatlán. El valle se va convirtiendo en pequeñas lomas. El paisaje de lomas se ha hecho de cerros, cerros cada vez más altos. Termina Puebla. Pasamos el puente Calapa, 110 metros de altura, de un cerro a otro cerro. Principia Oaxaca.

Vamos avanzando en las faldas de los inmensos cerros, algunos tramos de carretera son largos puentes. El paisaje esta tenuemente iluminado, solo se distinguen las líneas que limitan los cerros del cielo, ambos de un color gris oscuro. Vamos ascendiendo, llegamos a la parte alta, a la región mixteca.

La carretera, ahora va entre lomeríos de poca altura, tanto como el terreno lo ha permitido es recta, pocas curvas. Pasamos la caseta de Coixtlahuaca. Pasamos Nochixtlán, es un pequeño valle. Vamos por un tramo de curvas. El tráfico está detenido, pasan vehículos del carril en sentido contrario al nuestro. Empezamos a avanzar. Varios hombres con una maquina y un camino de volteo están despejando la carretera de los restos un derrumbe, piedras y tierra sobre la carretera. Pasamos la caseta de Huitzo. La carretera se amplía, es de cuatro carriles. Avanzamos. Nuestro campo visual, desde la izquierda hasta derecha, es el Valle de Oaxaca, lleno de luces. Llegamos al Valle. Un poco más y un letrero sobre la carretera nos recibe: Bienvenidos a Oaxaca, ciudad colonial.

Avanzamos por la calzada de acceso a la ciudad hasta el primer semáforo, nos toca en rojo y nos detenemos. Enfrente y a la izquierda esta la glorieta con la estatua de Benito Juárez, él con su corbata de moño, su chaleco y su levita, con su mano y brazo izquierdo más que portar la Bandera la abraza, abraza a la Bandera como si ésta fuera La República, a un lado de sus pies yace caída la corona imperial. En la plataforma que sostiene la escultura el lema, el apotegma: El respeto al derecho ajeno, es la paz. Estamos en Oaxaca de Juárez.

martes, diciembre 06, 2005

La minicrónica del viaje de Xalapa a la ciudad de México, por el bosque sin niebla, está en Domingos y festivos.

sábado, diciembre 03, 2005

En Morelia y de allí a la ciudad de México y a Xalapa

Los dos primeros días del último mes de 2005 estamos en Morelia. El trabajo absorbe la mayor parte de nuestro tiempo. Desayuno en el hotel, traslado a las sesiones de trabajo, a pocos metros del hotel, comida en el mismo hotel el jueves 1 y el viernes 2 en un salón contiguo al de las sesiones de trabajo.

La cena del jueves 1 es destacable. Vamos de nuevo a Las Lupitas II. En el preámbulo conversamos, Jesús, un colega de Morelia, que resulta ser el tío de otro colega, y yo, la conversación es sobre tópicos de la trabajo y de las mudanzas que hay que vivir. Acompañamos la conversación con un tequila. Nos traen los primeros platillos: Enchiladas morelianas, seguimos con sopes y pruebo un delicioso huchepo –tamal de elote, dulce, cubierto de crema-. Otros tequilas. Nos despedimos de los que todavía siguen cenando y nos retiramos al hotel. En la televisión veo y oigo una única noticia: Sergio Pitol recibirá el Premio Cervantes de Literatura. No veo más y reanudo la lectura de Luna llena en las rocas. Me duermo.


En el receso del trabajo del viernes por la mañana, converso con la colega que conduce el evento, Alicia, nos reconocemos como paisanos. Hablamos de la conservación de la lengua zapoteca, de la hermosa vestimenta de nuestras paisanas. Le platico que en la primera semana de octubre de este año fui a la costa del pacífico y comí pescado y mariscos en Tehuantepec, después de veintitantos años de no ir por alla. Interrumpimos la conversación, el trabajo nos reclama.

Al terminar la sesión de trabajo del viernes 2, 6:15 de la tarde, salimos de regreso, Octavio maneja el auto. Salimos de Morelia, intento dormir y lo logro, me despierto al llegar a la caseta de cobro de la autopista. Al lado de la carretera el lago. Se termina la autopista e inicia un tramo carretero de solo dos carriles. Pasamos Atlacomulco, la carretera se amplia a cuatro carriles. En Toluca tenemos que circular en sig-sag para poder tomar la autopista, pasamos la ciudad. Vamos ascendiendo por la autopista en medio del bosque, pasamos La Marqueza. Llegamos a la caseta, son las 10 de la noche. Un camión obstruye el acceso en nuestro carril, lo libramos y pasamos. Llegamos a la ciudad de México, pasamos Santa Fe, grandes edificios de acero, concreto, aluminio y vidrio. Por Constituyentes y el Circuito interior llegamos a guardar el auto, nos despedimos de Jesús. Abordamos un taxi para dirigirnos a casa. Desciendo enfrente del edificio donde vivo, Octavio sigue en el taxi.

Dejo mi maleta en el departamento, con mi mochila abordo mi vehiculo. Por el Viaducto vamos hacia la salida de la ciudad, llegamos a la Avenida Zaragoza. El tráfico de normal se hace lento, luego lentísimo, se detiene. Es insólito, a la media noche esta inmensa ciudad tiene un embotellamiento en la salida hacia el oriente. Salimos de la ciudad, es la media noche, por el radio escuchamos el Himno Nacional.

Avanzamos por la autopista. Trailers. Trafico intenso a la media noche. Trailers. Pasamos Puebla. Trailers. Salimos de la autopista en Acatzingo, tráfico escaso, rebasamos sin dificultad a los pocos autos y camiones que vamos alcanzando. Trailers.

Pasamos la caseta del libramiento de Perote a las 3 de la mañana. El descenso es rápido. No hay niebla. Trailers. Llegamos a Xalapa a las 3:45. Primer semáforo en verde, segundo semáforo en verde, tercer semáforo en verde, cuarto semáforo en rojo. Nos detenemos, estamos en Xalapa.

jueves, diciembre 01, 2005

De la ciudad de México a Morelia


Ayer, 30 de noviembre, salimos del trabajo y abordamos el auto, bajamos los ocho pisos del estacionamiento, nos incorporamos a la lateral de Paseo de la Reforma, frente a la Torre Mayor nos incorporamos a uno de los carriles principales, tomamos por el Circuito Interior y Constituyentes, el tráfico de lento se hace lentísimo, un camión de volteo está deteniendo el avance, finalmente llegamos a Santa Fé, la otra cara de la ciudad, edificios altos de vidrio, mucho vidrio. Me acuerdo del proceso de fabricar vidrio: La arena silica es extraída en el sur de Veracruz, trasladada a las plantas que la transforman en Monterrey, y de allí a las construcciones que vemos a ambos lados de lo que se va convirtiendo en la autopista a Toluca. O ¿todo este vidrio es importado?

Llegamos a la primera caseta. Vemos el bosque, verde, cuanta tranquilidad. En el auto vamos Octavio en el asiento trasero, Jesús de copiloto y yo al volante. Pasamos La Marqueza. Llegamos a Toluca. Buscamos la vía corta a Morelia, después de avanzar lentamente por un tramo en obra, tomamos la autopista. Pasamos la exhacienda de Pasteje, vemos pastando toros de lidia. Llegamos a Atlacomulco.

Tomamos la carretera a Morelia, está aun cuando es de cuota es de sólo dos carriles. El sol que nos tocaba con sus rayos por la izquierda, ahora está de frente en su trayectoria al ocaso. Termina el Estado de México, principia Michoacán. Vamos avanzando con el sol de frente. Termina el tramo de dos carriles y después de otra caseta la carretera cambia a autopista de cuatro carriles. El sol ocultándose. De pronto tenemos a la vista enfrente el Lago Cuietzeo. Pasamos otra caseta, ahora el lago esta a nuestra derecha. El cielo se ha transformado de un azul a un azul grisáceo, enfrente el resplandor del sol ocultándose. Ahora la semiesfera celeste es de un gris azul.

Ya no esta el lago a nuestra derecha. La autopista sigue, tomamos la desviación a Morelia. Llegamos a la ciudad, buscamos el libramiento, tomamos por esta vía que se transforma en Camelinas. Llegamos al hotel. Dejamos nuestro equipaje en las habitaciones. Salimos a merendar.

A pocas cuadras del hotel, cenamos en Las Lupitas II, nos recibe con su lema: Yo solo se que no he cenado. Tampoco hemos comido, así que entramos y disfrutamos de un banquete de platillos mexicanos, michoacanos: Pozole, torundas, de postre un dulce delicioso de chilacayota. Pagamos la cuenta. Regresamos al hotel, guardamos el auto y salimos a caminar.

En una tienda, que es restaurante, farmacia, venden regalos y librería me encuentro el último libro de Xavier Velasco: Luna llena en las rocas, edición de noviembre de 2005.

Regresamos al hotel. Me pongo a leer, inicio por en medio del libro, Huachinango a la vista es el titulo del capitulo, sigo luego por el principio: Trópico de Venus. Es hora de dormir.

lunes, noviembre 21, 2005

La minicrónica del viaje de la neblina Xalapeña a la ciudad de México, en el día del aniversario de la Revolución Mexicana, está en Domingos y festivos.

sábado, noviembre 19, 2005

De Puebla a Xalapa

Ayer a las tres de la tarde salí de Puebla, después de dos jornadas de intenso trabajo. Dejé el intenso tráfico de la ciudad, me incorpore a la autopista con tráfico también intenso, voy aumentando la velocidad. Después de pasar la caseta de Amozoc, la vía está despejada, más velocidad, voy a ciento cuarenta kilómetros por hora, cedo el paso a otros vehículos que van más rápido. En Acatzingo, salgo de la autopista y tomo la carretera a Xalapa.

Paso El Seco, Zacatepec, Zalayeta, Alchichica. Termina Puebla, principia Veracruz. Paso Totalco, tomo el libramiento de Perote. Después de la caseta de cobro, la niebla. Más niebla, ahora el paisaje es sólo la niebla.

El descenso por la carretera va cruzando el bosque, El bosque cubierto por la niebla, sólo veo algunos de los árboles aledaños a la carretera. Voy en medio de la niebla. Se hace una larga fila de vehículos, algunos, rebasan intrépidamente. Avanzamos en fila en medio de la niebla. Una pareja de policías federales haciendo su trabajo, detienen a los que están rebasando en curvas. Seguimos avanzando despacio.

Finalmente, salimos de la niebla. Vamos en fila arribando a Xalapa. La llovizna ligera, el chipi chipi. Estoy en Xalapa. Me dirijo a tomar mi clase. Son las seis de la tarde. Llego a mi centro de estudios. Me estaciono. Desciendo del vehículo. Tomo mi mochila con mi notebbok y avanzo al lugar de la clase. Fin del viaje.

jueves, noviembre 17, 2005


Comida poblana

A las cuatro y cuarto de la tarde tomamos un receso para ir a comer. Nos vamos caminando, pasamos enfrente del auditorio Julio Glokner (aquí un liga a un texto de Elena Poniatowska en el que refiere el libro Los volcanes sagrados de Julio Glokner) de la Universidad Autónoma de Puebla, vamos Lucio, nuestro anfitrión, Víctor Manuel, quien tiene pocos meses de trabajar en Puebla, esta casi recién llegado de Veracruz. En otro grupo van Jesús, Rubiel, Alfonso, Víctor, Juan David, Antonio y Juan José.

Llegamos al restaurante de comida típica Mi viejo pueblito. Nos sentamos y esperamos con cierta impaciencia. Primero una tanda de cervezas y refrescos. Yo pido una sol obscura, la persona que nos atiende regresa y me dice que las soles obscuras no están frías y me pregunta si la quiero en un vaso con hielo –una cerveza en las rocas-, le pido que no me la traiga, que se la cambio por una sol clara. Pedimos los platillos. A Victor Manuel le falta un tenedor que pide al mesero, no se lo trae, se levanta y va a conseguirlo. A Jesús no le traen su platillo, después de algún rato sólo le piden disculpas y le traen otro plato que el se come apresurado. Le pregunto al mesero sobre algún postre poblano típico, me dice que camote pero no me lo puede traer, me ofrece un flan especial, de la casa, no me lo trae. Pedimos la cuenta. Pagamos. Vemos pasar a la gerente del lugar, le comentamos, a manera de retroalimentación los faltantes de la comida. Le comento que es la segunda vez que estoy en su restaurante y que había vuelto por el delicioso mole.

A manera de postre, después de regresar a la sala de trabajo, leo los mensajes en mi buzón personal. Ya he recibido la respuesta a mi respuesta sobre el origen y significado de mi nombre. En la mañana al recibir la pregunta me reí y conteste, ahora vuelvo a reírme. Aquí está:



Fecha:
Thu, 17 Nov 2005 22:14:29 +0000 (GMT)
De:
"sidnei conceição dos santos"
Asunto:
Re: Pregunta: Cual la origen de su nombre
A:
"Eleonaí Rivera" eleonairh@yahoo.com.mx

Mio Dios!! Perdón Eleonaí. Yo creer que usted mujer, mil perdones!!!!

Muchas gracias por las informaciónes.

Creo - Dios quem mi conducir hasta usted - para yo entender sobre este nombre que non mi saca de la cabeza.

Soy brasileño, de Porto Alegre, sur del Brasil.

Placer conocer usted, mucho placer.
Felicidad!!!

Observación: La foto és de mi amigo del alma João. Pero en breve envío una mia.


Eleonaí Rivera escreveu:

Hola Sidnei:

Atendiendo tus preguntas:

Mi nombre es de origen biblico. De la biblia, del antiguo testamento, del libro de Esdras. Era él, Eleonaí, un judio pecador. Yo tambien soy pecador.

Uno de mis tíos, que es pastor de una iglesia protestante, me ha dicho que mi nombre significa: El que mira hacia Dios.,

La foto te la debo.

Que estes bien.

P. D.
No te procupes, en otras ocasiones me han confudido de genero. Soy varón.



Sidnei Conceição dos Santos escribió:

Querida Eleonai, Quiero conocer, entender, la origen, significaíon de su nombre - Eleonai. Soi un hombre espiritual que investiga, busca, entender la razón porque este nombre non sai de mía cabeza. A mui tiempo busco en la internet y libros la respuesta, solucíon a mí pregunta, cuestionacíon, sobre el entido, significacíon edeste nombre - Eleonai. Escusas por mim malo español. Se tener possibiladad enviar tu foto. Gracias. Bienaventuranza.
De la ciudad de México a Puebla

Salí del departamento donde vivo a las siete y veinte de la mañana, llegue al Viaducto, luego a la Avenida Zaragoza, el tráfico a buena velocidad, setenta u ochenta kilómetros por hora. A las ocho crucé la primera caseta de la autopista. El sol de frente. El paisaje verde. A la derecha los volcanes en su eterno idilio. Manejar el vehiculo en medio del paisaje verde, del verde bosque, me agrada, me tranquiliza.

Por el radio escucho los comentarios de los locutores, solo uno de los personajes entrevistados aporta datos sobre el tema de fondo en la disputa verbal de los presidentes Fox y Chávez. Dijo el entrevistado que más del setenta por ciento de los mexicanos no ve beneficios en el establecimiento del libre comercio, esa misma mayoría no ve beneficio de la relación comercial con Estados Unidos.

Recibo un mensaje en mi teléfono portátil de mis colegas de Puebla, llego a la caseta de San Martín Texmelucan. Intento llamar por el celular sin éxito. La frecuencia radiofónica de la ciudad de México la voy perdiendo. Cambio a una estación de radio de Puebla. Problemas cotidianos. Que en la esquina de la tal poniente con otra calle ya no está la tapa de la alcantarilla. Llego a Puebla. Que hubo un fuerte accidente de transito y falleció una persona. Escucho una sirena, veo por el espejo retrovisor una ambulancia, no hay vehículos que vayan a cruzar, me paso con rojo en el semáforo, me hago a la derecha, pasa la ambulancia, me incorporo al carril. Llego a las oficinas de la empresa en que trabajo.

Después del breve saludo, mientras comentamos la logística del trabajo de estos dos días, conecto y enciendo mi notebook. Ya estamos de nuevo en el trabajo.

viernes, noviembre 11, 2005

De la ciudad de México a Xalapa

Ayer a las tres y media de la tarde, salí del trabajo, cruce el Paseo de la Reforma por el pasaje subterráneo, en la estación Chapultepec abordé el Metro, hasta la estación Zapata. Luego en un microbús llegué a dos cuadras de donde vivo, caminé y subí mi equipaje al vehículo. Equipaje es una exageración, mi mochila con mi notebook, otros artículos para el viaje y abordamos. Salimos al Viaducto hasta Zaragoza y la Autopista a Puebla.

Al llegar a la primera caseta, nos tocó lluvia, la lluvia se hizo intensa, muy intensa, hasta formarse charcos en la carretera. El avance fue por varios kilómetros a baja velocidad. Mas lluvia intensa al llegar a la segunda caseta, pasando ésta la lluvia, otra vez, fue muy intensa. Baja velocidad por el acumulamiento de agua sobre la carretera.

Pasamos Puebla, la tercera caseta en Amozoc, seguimos por la autopista, tomamos la desviación a Xalapa en Acatzingo. Atravesamos El Seco, Zacatepec, Zalayeta y Alchichica. Termina Puebla, principia Veracruz. Cruzamos por Totalco, cargamos gasolina, tomamos el libramiento y no entramos a Perote. La bajada es sinuosa, nos tocan solo algunas partes con niebla ligera. Llegamos a Banderilla y finalmente estamos en Xalapa. Estamos de regreso en casa a las nueve y veinte de la noche. Fin de este viaje.

sábado, noviembre 05, 2005

Viaje a Xalapa

Salí ayer por la tarde del departamento donde vivo en la ciudad de México. Voy para la casa, a Xalapa. Vivo alternadamante en Xalapa y la ciudad de México.

Salgo por el Viaducto y tomo la avenida Ignacio Zaragoza. Al llegar a ésta, veo al fondo al Iztaccihuatl. Conforme vamos saliendo de la ciudad veo mas cerca el volcán, La mujer dormida. ?Que sonara cuando duerme?

Pasamos la primer caseta y empieza, ahora si la carretera. Vemos la cabellera de La mujer dormida muy cerca. Escuchamos música con salterio. Luego cambiamos por música de Juan Gabriel, solo la música, sin el canto.

Pasamos Puebla y se va obscurenciendo. Pasamos la caseta de Amozoc, luego la de Perote e inciamos el descenso. Curvas, muchas curvas. Por primera vez en mucho tiempo no encontramos niebla. Casi al llegar a Banderilla, los dos ultimos rebases. Entramos a Xalapa, la ciudad verde con un ligero chipi-chipi, llovizna fina. Llegamos a la casa. Fin de este viaje.

sábado, octubre 29, 2005

Conclusión de nuestra estancia en La Laguna

Después del riego matinal, leí un fragmento del capitulo escrito por Maria Amparo Casar en Gritos y susurros.

Después de desayunar en grupo. A las 8:30 de la mañana, reanudamos las actividades del trabajo. Hicimos un receso alternado para probar las gorditas. Terminamos nuestra sesión a las 4 de la tarde. Nos despedimos de nuestro anfitrión. Nos retiramos al hotel para recoger nuestras maletas y salir al aeropuerto.

Llegamos al aeropuerto. Esperamos y abordamos el avión que nos llevo a la ciudad de México de regreso a casa. Me dormí antes del despegue y abrí los ojos cuando ya estaban lo preparativos para el aterrizaje. Vi por la ventanilla la inmensa ciudad, primero las luces, los puntos dorados que se alternan con las filas de puntos de color claro del alumbrado publico, luego las avenidas que desaparecían rápidamente debajo del avión. Aterrizamos. Nos despedimos efusivamente. En el pasillo me encontré a Omar, quien regresaba de Veracruz a Guadalajara, después de un saludo efusivo nos despedimos. Mis compañeros se dirigieron a continuar su viaje, algunos en otro vuelo y otros en autobús.

Después de hacer fila durante cuarenta minutos, a las 9 de la noche, abordé un taxi y en el me convertí en uno mas de los millones de seres que habitan y transitan en la inmensa ciudad de México. Fin de este viaje.

viernes, octubre 28, 2005

Otro día en Gómez Palacio

Despierto con el sonido del despertador del celular. Me doy el riego matinal. Leo el capitulo escrito por Guadalupe Loaeza en Brincos y Susurros. Salimos de la habitación y nos dirigimos al restaurante. Ya no llega Marco Polo, quien salió temprano al aeropuerto para regresar a Puebla.

Iniciamos la sesión de trabajo con un recuento de los avances y los pendientes. Toda la sesión se desarrollo con tranquilidad. A las 4 de la tarde nos fuimos a comer todo el equipo de trabajo, llego a acompañarnos mi amigo y colega Rogelio. Fue una comida ligera, acompañada de los comentarios sobre el trabajo. No pedí postre. Terminada la comida, regresamos al trabajo. Yo camine por el jardín del hotel con Rogelio, comentando nuestras preocupaciones sobre el desempeño de la empresa en que laboramos.

Terminamos la jornada de trabajo a las nueve y media de la noche. Salimos al hotel a dejar nuestras mochilas. Dejadas nuestras mochilas, salimos al cajero del banco que esta enfrente a proveernos de efectivo. Regresamos e hicimos una escala en el bar El Ganadero. Después de tres cervezas y muchos comentarios sobre experiencias y lecturas, concluimos y nos retiramos a dormir...

jueves, octubre 27, 2005

Seguimos en Gómez Palacio

Ayer, miércoles 26 de octubre, durante el desayuno en el hotel, se incorporo Eugenio, quien vino de Monterrey. Comentarios sobre la mesa relativos a los destrozos causados por el huracán Wilma en la Península de Yucatán. Terminado el desayuno nos trasladamos caminando al trabajo. Tenemos la ventaja para nuestros desplazamientos de tener la sede del trabajo en el edificio que esta cruzando la calle aledaña al hotel.

Una sesión de trabajo muy intensa durante toda la mañana. Se incorporo al equipo Gerardo, quien también viajo desde Monterrey.

En el receso nuevamente hay gorditas, las tortillas de harina de trigo con guisado en medio de sus dos películas. Por estar en una sala de trabajo alterna, no participo de la delicia de saborear gorditas. Eugenio de retira a Monterrey para atender sus compromisos allá. A las cuatro de la tarde salimos a comer, los compañeros que si saborearon las gorditas se abstienen. Vamos al restaurante Martin’s. Un buffet, del que prefiero las ensaladas y concluyo con doble postre.

Regresamos al trabajo. En un receso, salimos Beatriz, Laura y yo a proveernos de botellas de agua, ya que la dotación que teníamos se agotó a las 5 de la tarde. Al igual que el día anterior, nos dieron las 10 de la noche. Nos retiramos al hotel. La mayoría del equipo se va a descansar a sus habitaciones.

Roberto y yo nos dirigimos al restaurante del mismo hotel y pedimos cervezas. Las acompañamos de un club sándwich y en mi caso de un par de quesadillas chihuahueñas, estas con queso chilchota producido aquí, en Gómez. Se incorporan a la mesa Juan de Dios, Ubaldo, quien sigue callado, y Julio Cesar Antonio. Hacemos algo así como una terapia grupal para liberar el estrés. Después de tomarnos dos cervezas, nos retiramos a nuestras habitaciones.

Antes de dormirme, sigo la lectura de Gritos y susurros de Denise Dresser, concluyo el capitulo escrito por Jacqueline Peschard y me duermo…

miércoles, octubre 26, 2005

En Gómez Palacio y Torreón

Por la tarde de ayer seguimos trabajando intensamente. Como dice la canción se Joaquín Sabina, nos dieron las 6 y las 7 y las 8 y las 9 y las 10. A las 10 de la noche nos retiramos, la mayor parte del equipo al hotel, que está al lado de nuestro lugar de trabajo. Julio César y yo fuimos al aeropuerto a esperar a Marco Polo, quien viajo de Puebla y arribo puntual a las 10:50 P. M.

De regreso del aeropuerto y cómo sólo habíamos comido unas gorditas, pasamos a comernos unos tacos en Picante, una excelente taquería. Julio César, siempre esbelto, pidió sólo dos, de buche y Marco Polo dos de buche y otros dos de otro sabor. Yo ingerí opiparamente cuatro de costilla, acompanados de una cerveza modelo especial.

Salimos de la taquería y llegamos al hotel a la media noche. A dormir...

martes, octubre 25, 2005

En Gómez Palacio

Desperté antes de que sonara el despertador del celular. Despues de un regaderazo, como dicen los jarochos un riego, salimos a desayunar a las 7:30. En el restaurante ya estaban Beatriz, Laura y Roberto, quienes llegaron desde la semana pasada desde Puebla, Guadalajara y la ciudad de México.

Nos saludamos efusivamente. Pasamos al bufet, y entre tanto se incorporaron al desayuno: Adrián, Juan de Dios, Ubaldo, Jair y Sergio, quienes viajaron desde: Xalapa, Monterrey, Guanajuato, Morelia y Mexicali, respectivamente. Tomamos un desayuno variado, jugo, fruta, chilaquiles, huevos divorciados. Yo rematé con una dona azucarada que me recuerda aquellas que disfrutaba en el recreo de la secundaria. Terminamos el desayuno y partimos al trabajo.

En el trabajo se incorporaron al medidía Francisco y Othoniel que viajaron desde Xalapa, vía Veracruz, y por la tarde Carlos, quien no pudo abordar el vuelo en Xalapa, por mal tiempo en el aeropuerto, tuvo que viajar a Veracruz para volar de allá a México y luego a Torreón.

A eso de las 14:00 hicimos un receso para comer unas gorditas. Estas son tortillas de harina de trigo con algun guizado en el interior, el guizado enmedio de las dos películas que forman la tortilla. Son deliciosas. Luego del receso continuamos con el trabajo.
Viaje a La Laguna

La salida del trabajo en la ciudad de México fue el lunes 24 por la tarde casi al anochecer, en lugar de ir a casa, al aeropuerto. Llegada a la terminal aérea, documentar la maleta y esperar. Mientras esperé la salida del vuelo seguí leyendo el libro de Eliseo Alberto: Esther en alguna parte.

Al ser anunciada la sala de abordar, interrumpí mi lectura y me trasladé a esperar. En esta espera llegó mi companero Julio César Antonio que venía de Villahermosa. Conversamos temas del trabajo, entre ellos el más trascendente qué es la afectación en la Península de Yucatán por el huracán Wilma.

Abordamos el avión de Aeroméxico. Mientras esperamos para tomar pista sigo leyendo. Antes de despegar me quedo dormido y despierto cuando anuncian que en breve aterrizaremos en el aeropuerto de Torreón. Veo por la ventanilla una ciudad dorada. Es la primera vez que tengo esa impresión de esta ciudad, esta vista dorada por las luces del alumbrado, este alumbrado de vapor se sodio que hace que todo o casi todo se vea monocromático y desde el aire qué la ciudad se vea como de muchos puntos de oro, puntos en líneas rectas y sinuosas.

Aterrizamos, descendemos y esperamos por el equipaje. Al salir, nos esperan Adrián y Julio César, quien también acaba de aterrizar en un vuelo de Continental. Los cuatro abordamos el auto que maneja Julio César, mismo que Adrián llevó al aeropuerto para esperarnos. Llegamos al hotel Villa Jardín en Gómez Palacio. Nos registramos y nos instalamos. Comparto la habitación con Julio César Antonio. El enciende el televisor, pasan las escenas del desastre causado por el huracán.

Leo, ahora Gritos y susurros de Denise Dresser. Leo sobre la experiencia de Jaqueline Peschard como Consejera Ciudadana del Instituto Federal Electoral. Me duermo. Manana continuará el trabajo...