martes, diciembre 26, 2006

Arrazola

Ayer, por la tarde, fuimos a este pueblo del Valle de Oaxaca.

En la entrada, a la derecha están las ruinas de lo que fue la hacienda que le da nombre al pueblo. La viejas paredes se van cayendo y las chimeneas permanecen apuntando al cielo.

Vimos un guajolote sobreviviente a la cena de Navidad. Luego, frente a la plaza, entramos a la Casa de Artesanías, donde se exhiben figuras talladas en madera y pintadas de forma multicolor. De entre las figuras destacan los alebrijes, figuras de animales transformados por el ingenio de los talladores de la madera, pequeños dragones, cuadrupedos con alas y más, muchos más.





1 comentario:

Juana Gallo dijo...

Bravo por el superviviente!