
Pasando el mediodía: Llegada al Centro Espacial John F. Kennedy.

Tarde: Siguiendo al norte. Llegada en la noche a Tallahasse, capital de Florida.


Destaca por un lado la impresionante construcción de un gran cono hueco en su parte superior. Su estructura es de madera y sus paredes de palma. En su interior los apalaches celebraban sus ceremonias religiosas relacionadas con la Tierra.
A fines del siglo XX, quienes colocaron el techo de palma de las construciones son paisanos nuestros, mexicanos de San Luís Potosí, dirigidos por el patrón Silvestre Gallegos con quien conversamos brevemete. Ahora están remplazando el techo de palma del templo católico, de su replica. Parece que cinco siglos no han pasado, sólo que ahora no son los apalaches, sino mexicanos los que hacen el trabajo pesado. Y ya estamos en el siglo XXI.
Por la mañana fuimos a este manantial de agua cristalina. Hicimos un recorrido por el río que se forma a partir de él. El agua surge de un río subterráneo y continúa por la superficie. El agua es fresca.

Anoche llegué a esta ciudad, capital de Florida. Es una ciudad rodeada de bosque. La mancha urbana solo es perceptible en pocas manzanas, todo lo demás, aun cuando hay edificaciones, está protegido por árboles. Pinos, de los que conocemos como ocote, y robles son la mayoría de este bosque inmerso en la ciudad, o, mejor, la ciudad inmersa en él.
En una de las salas del viejo Capitolio, que está acondicionado como museo de la historia de Florida, se muestra el caso de la eleccióm del Presidente en el año 2000, cuando se tuvieron que volver a contar los votos y ahora lo muestran como una lección de democracia.


Todos vamos viajando. Viajamos en nuestro planeta La Tierra. Vamos en un viaje que dura un año. Viajamos alrededor del Sol.